La caída del Muro de Berlín
A veinte años de un hecho histórico
GUIÓN DEL VIDEO
Sábado 7 de noviembre de 2009/ Redacción: Alejandra Peña/ Edición: Gastón Fedeli/ Visión Siete Internacional/ Como consecuencia de los acuerdos firmados por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, en los se repartieron el territorio germano, en 1945 Alemania quedó dividida, transformándose en el escenario de la contienda entre los dos grandes protagonistas de la Guerra Fría: Estados Unidos y la Unión Soviética.
El territorio oriental, liberado del nazismo por las tropas soviéticas, quedó integrado a la Unión de Repúblicas Socialistas, adoptando el nombre de República Democrática Alemana. La parte occidental, controlada por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, se denominó República Federal Alemana.
Aunque se encontraba dentro de los límites otorgados a Moscú, la ex capital germana fue partida en dos: Berlín Oriental y Berlín Occidental.
En la década siguiente, la tensión entre la porción capitalista, exultante y próspera, y la socialista, con su economía centralmente planificada, se fue agudizando.
Cada día 53 mil alemanes del Este viajaban a Berlín Occidental a trabajar. Muchos no regresaban. Hacia 1961, unos 3,5 millones de alemanes del Este habían abandonado el bloque socialista.
Alarmadas por la progresiva oleada de emigrantes, en agosto de 1961 las autoridades de la República Democrática cerraron la frontera, y materializaron la separación con la construcción de un muro de 156 kilómetros que aislaba por completo a Berlín Occidental.
Su estructura fue reforzándose con el tiempo, y en su última etapa consistió en una formidable pared de bloques de cemento y hormigón que se elevaban hasta una altura de tres metros y medio, protegida con alambre de púas, y vigilada por más de cien torres de observación.
A pesar de sus dimensiones, la muralla no fue obstáculo para que muchos ciudadanos del Este trataran de cruzarla: unos cinco mil lograron escapar, miles fueron arrestados en el intento, y entre 150 y 200 personas murieron bajo las balas de los guardias, que tenían orden de disparar a matar.
Símbolo de la Guerra Fría, el Muro de Berlín partió al mundo en dos sistemas antagónicos e irreconciliables: capitalismo y socialismo, Washington vs. Moscú. Vietnam, Corea del Norte, Cuba y las carreras armamentista, científica y espacial fueron sus corolarios.
Veintiocho años después de su creación, no fue el acto fallido de un vocero el que despertó a los alemanes orientales. El muro ya no podía contener el descontento social.
La oposición fue tomando forma a través de organizaciones sociales y partidarias que movilizaban a la población y a los políticos. Manifestaciones masivas y pacíficas como las de Leipzig, Dresde o en el mismo Berlín Oriental reclamaban reformas y elecciones libres.
Consciente de lo inevitable, el líder soviético Mijail Gorbachov impidió que los dirigentes de Alemania Oriental reprimieran a los manifestantes.
Desde 1985, el presidente ruso había comenzado a implementar en su país la “perestroika” y la “glasnot”, políticas de apertura que produjeron importantes cambios políticos, económicos y sociales. El diálogo con Occidente y el impulso a la libertad de expresión convergieron en los movimientos pacíficos de protesta que corrieron como reguero de pólvora por todo el bloque soviético.
La respuesta impensada del vocero del gobierno de la República Democrática Alemana, Günter Schabowski, pronunciada cerca de las siete de la tarde del 9 de noviembre de 1989, dio inicio a uno de los acontecimientos clave del Siglo XX: la caída del muro de Berlín.
Horas después de que las palabras del funcionario abrieran las puertas hacia Occidente, una multitud cruzó la frontera hacia el Berlín democrático. Con picos y palas, sin que se derramara una sola gota de sangre, otros cientos de miles de ciudadanos derribaron palmo a palmo esa barrera hasta entonces infranqueable.
Minutos antes de la medianoche, una avalancha humana festejaba la caída del Muro ante la sorprendida mirada del mundo.
El 9 de noviembre de 1989 fue el comienzo del proceso de la reunificación alemana, profundamente marcado por la decadencia del estado socialista, la apertura hacia el capitalismo y la democracia, y el inminente desmembramiento de la Unión Soviética y de los países de Europa del Este.
La caída del Muro tuvo un efecto de dimensiones políticas mundiales: puso fin al mundo bipolar que signó la historia durante cuatro décadas.
Un nuevo orden internacional “unipolar”, caracterizado por el modelo estadounidense de “democracia” y economía de mercado se impuso como el ideal global. A partir de entonces, el poderío militar de Washington pudo mostrarse en toda su magnitud, con la Guerra del Golfo como primera manifestación explícita de esa supremacía.
Sin embargo la hegemonía capitalista no fue responsable de la debacle del comunismo y la disgregación, a veces cruenta, de las repúblicas soviéticas. Un estado anquilosado, la falta de incentivos laborales y los limitados derechos civiles terminaron con el socialismo real, en su versión soviética.
Paradójicamente, las mayores libertades políticas en los países del Este no trajeron aparejadas una mejor calidad de vida para la mayor parte de sus habitantes. La falta de oportunidades, el desempleo, el crimen organizado, la corrupción y una profunda desigualdad social irrumpieron en su realidad cotidiana.
Aún hoy en la ex Alemania Oriental existe la “ostalgie”: la nostalgia por algunos de los beneficios del socialismo: el acceso indiscriminado a la cultura y a la educación, la vivienda propia y la seguridad ciudadana.
Veinte años después de la caída del Muro, Alemania es una sola: la tercera economía del mundo y la primera de Europa. De aquel símbolo, el Muro de Berlín, quedan unos pocos vestigios. De sus consecuencias, muchos. © Noticiero Visión Siete/ TV Pública/ Argentina









Muy bueno el informe. Lamentablemente el “Muro” sigue existiendo. Que el mundo gire al revés tiene una explicación. Ustedes ya la conocen, les recomiendo la nota de Paul Craig Roberts, El imperio del mal, “República de idiotas” en Rebelión.
Comentado por Mario Johnston | 8 de Noviembre de 2009
Equipo de Vision Siete Internacional los felicito!!
El programa es excelente, me gusto mucho el informe de los 20 años de la Caida del Muro.
Soy fanatica del programa y los sigo siempre.
Felicitaciones por su labor.
Saludos para todos.
Comentado por Fernanda Sanchez | 9 de Noviembre de 2009
Gente de Vision 7 Int. Los felicito. Hacen un excelente programa. Queria saber si hay alguna posibilidad de que los videos puedan ser descargados. Gracias.
Comentado por Saul Avila | 15 de Noviembre de 2009
Visión 7 Internacional es uno de los mejores programas de la televisión argentina. Un pedido: si es posible suban todo el programa al sitio (para poder verlo entero). Un abrazo.
Comentado por Martin Lerner | 15 de Noviembre de 2009
Enhorabuena por el programa, sus contenidos,análisis y conducción.
Pero a pesar de su claro tinte progresista, lxs personajes incógnita que proponen todos los sábados son, en aplastante mayoría, hombres famosos. No mostrar “personajas” es otra manera de invisibilizarnos a las mujeres. ¿Para cuando alguna incógnita en femenino?
Gracias
Comentado por Susana Guzner | 28 de Noviembre de 2009
La caída del Muro de Berlín no significicó libertad como dicen los capitalistas y sus adláteres, sino todo lo contrario: la represión y la violencia imperialista se extendieron por todo el orbe como no se veía desde hacía mucho tiempo.
Gloria eterna al Camarada Honecker y la RDA.
Comentado por Marat | 24 de Enero de 2010